Psicólogo para adolescentes en Montijo

Un espacio para comprender lo que está viviendo, expresar lo que siente y afrontar esta etapa con mayor seguridad

La adolescencia es una etapa de muchos cambios emocionales, personales y sociales. La terapia puede ofrecer un espacio cercano y profesional donde el adolescente pueda hablar con confianza, comprender mejor lo que le ocurre y desarrollar herramientas para afrontar sus dificultades.

No siempre es fácil saber qué le está ocurriendo

Cuando los cambios empiezan a afectar a su bienestar

Puede que hayas notado que tu hijo está más irritable, distante, preocupado o desmotivado. Quizá ha cambiado su forma de relacionarse, han aparecido dificultades en los estudios o simplemente sientes que algo no está bien, aunque él o ella no sepa cómo explicarlo.

Durante la adolescencia se producen cambios importantes en la identidad, las relaciones, la forma de pensar y la manera de gestionar las emociones. En algunos momentos, todo ello puede generar inseguridad, ansiedad, frustración o sensación de no saber cómo afrontar determinadas situaciones.

La terapia ofrece un espacio propio donde el adolescente puede sentirse escuchado sin juicios, comprender mejor lo que está viviendo y desarrollar recursos adaptados a sus necesidades.

¿En qué puede ayudarle?

La terapia para adolescentes puede ayudarle a comprender y afrontar diferentes dificultades

Ansiedad y estrés

Trabajamos preocupaciones, sensación de presión, nerviosismo o miedo para comprender qué los está generando y desarrollar herramientas que ayuden a gestionarlos.

Ansiedad ante los estudios y exámenes

Abordamos el miedo al fracaso, la presión académica y los bloqueos ante exámenes para favorecer una forma más saludable de afrontar las exigencias escolares.

Estado de ánimo y desmotivación

Trabajamos la tristeza, la apatía, el cansancio emocional o la pérdida de interés para comprender qué está ocurriendo y acompañar su evolución.

Autoestima e inseguridad

Abordamos la autocrítica, las comparaciones y las inseguridades para favorecer una percepción más equilibrada de sí mismo y fortalecer su confianza personal.

Gestión emocional

Aprendemos a identificar y expresar emociones como la tristeza, el miedo, la culpa, la frustración o la ira de una forma más consciente.

Ira e impulsividad

Trabajamos reacciones intensas, dificultad para controlar impulsos o explosiones emocionales para comprender sus desencadenantes y encontrar nuevas formas de gestionarlas.

Relaciones sociales

Abordamos dificultades para hacer amigos, sentirse integrado, afrontar conflictos o relacionarse con otras personas con mayor seguridad.

Acoso escolar y dificultades con iguales

Ofrecemos un espacio para comprender situaciones de rechazo, presión social o conflictos con compañeros y desarrollar recursos para afrontarlas.

Dificultades familiares

Trabajamos conflictos con padres, hermanos u otros miembros de la familia para mejorar la comunicación y expresar necesidades de una forma más clara.

Organización y hábitos de estudio

Trabajamos dificultades para organizarse, gestionar el tiempo, mantener rutinas o afrontar responsabilidades académicas con mayor autonomía.

Cambios y situaciones vitales difíciles

Acompañamos separaciones familiares, cambios de centro, mudanzas, pérdidas u otras situaciones que pueden afectar al bienestar emocional del adolescente.

Identidad y autoconocimiento

La adolescencia también es una etapa de descubrimiento personal. La terapia puede ayudar a comprender emociones, necesidades, valores y formas de relacionarse con uno mismo y con los demás.

Una terapia adaptada a su etapa

Un espacio propio donde pueda sentirse escuchado y comprendido

Para que la terapia funcione, es importante que el adolescente pueda percibir la consulta como un espacio propio, seguro y libre de juicios.

Cada proceso se adapta a su edad, personalidad, situación y necesidades. El objetivo es facilitar que pueda expresar lo que le ocurre, comprender sus emociones y participar activamente en los cambios que necesita.

Cuando resulte necesario, el trabajo puede complementarse con orientación a madres, padres o cuidadores, respetando siempre el espacio terapéutico y la confidencialidad del adolescente.

Trabajo desde un enfoque integrador que combina herramientas de la terapia cognitivo-conductual y la terapia Gestalt.

Terapia cognitivo-conductual

Permite identificar pensamientos, emociones y comportamientos relacionados con el malestar y desarrollar estrategias prácticas adaptadas a las situaciones que vive el adolescente.

Terapia Gestalt

Favorece una mayor conciencia sobre sus emociones, necesidades y experiencias, ayudándole a comprenderse mejor y expresar lo que está viviendo.

Cómo será el proceso terapéutico

Un proceso para comprender qué ocurre y acompañar su evolución

01

Primer contacto

La familia puede ponerse en contacto para explicar brevemente qué está ocurriendo, resolver dudas iniciales y consultar disponibilidad.

02

Conocemos la situación

Exploraremos qué cambios o dificultades habéis observado, cuándo comenzaron y cómo están afectando actualmente al adolescente y a su entorno.

03

Creamos un espacio de confianza

Las primeras sesiones permiten conocer al adolescente, comprender cómo vive la situación y favorecer que pueda sentirse cómodo dentro del proceso.

04

Definimos qué necesita trabajar

Identificaremos las principales dificultades y estableceremos objetivos adaptados a su situación, necesidades y momento evolutivo.

05

Desarrollamos nuevas herramientas

Trabajaremos recursos para gestionar emociones, afrontar dificultades, mejorar relaciones y desenvolverse con mayor autonomía en su día a día.

06

Revisamos su evolución

Valoraremos los cambios observados y adaptaremos el proceso según las nuevas necesidades que puedan aparecer, contando con la familia cuando sea necesario.

Qué puede trabajar

Herramientas para conocerse mejor y afrontar esta etapa con mayor seguridad

El objetivo no es cambiar su forma de ser, sino ayudarle a comprender lo que está viviendo, desarrollar recursos propios y afrontar las dificultades con mayor confianza y autonomía.

Para quién está indicada

La terapia puede ser adecuada si detectas que algo está interfiriendo en su bienestar

No es necesario esperar a que exista una situación grave para pedir ayuda. Cuando determinados cambios se mantienen en el tiempo o empiezan a afectar a distintas áreas de su vida, puede ser útil valorar qué está ocurriendo.

Testimonios

Experiencias de familias a las que he acompañado

★★★★★
“Empezamos el proceso porque nuestro hijo estaba cada vez más aislado y le costaba mucho hablar con nosotros. Poco a poco encontró un espacio donde expresar lo que sentía y nosotros aprendimos a acompañarle mejor.”

Isabel y Carlos

Terapia para adolescentes
★★★★★
“La ansiedad por los estudios le estaba afectando muchísimo. La terapia le ayudó a organizarse mejor, comprender sus pensamientos y afrontar los exámenes con más seguridad.”
Luis G.
Ansiedad académica
★★★★★
“Nos preocupaban sus cambios de humor y los conflictos constantes en casa. El proceso nos ayudó a entender mejor qué estaba viviendo y a mejorar nuestra comunicación como familia.”
Carmen y Miguel
Gestión emocional
Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre la terapia para adolescentes

¿Cómo sé si mi hijo adolescente necesita acudir a terapia?

Puede ser recomendable consultar cuando observas cambios mantenidos en su estado de ánimo, comportamiento, relaciones, estudios o forma de afrontar las situaciones y estos empiezan a afectar a su bienestar o al funcionamiento familiar.

Es habitual que algunos adolescentes muestren dudas o resistencia al principio. Es importante explicar la terapia como un espacio propio donde podrá hablar con libertad, sin plantearla como un castigo ni como algo que ocurre porque “hay algo mal” en él.

Dependerá de la situación. Puede haber momentos en los que resulte útil trabajar con la familia, pero también es importante que el adolescente disponga de un espacio terapéutico propio.

La confidencialidad es importante para crear una relación terapéutica de confianza. Al inicio del proceso se explicará cómo se gestiona la información y en qué situaciones puede ser necesario compartir determinados aspectos con la familia.

Las primeras sesiones permiten conocer qué está ocurriendo, escuchar tanto la perspectiva de la familia como la del adolescente y valorar cuáles pueden ser las necesidades y objetivos del proceso.

No existe una duración fija. Dependerá de las dificultades que se estén trabajando, los objetivos establecidos y la evolución del adolescente. El proceso se revisará periódicamente.

Sí, siempre que esta modalidad sea adecuada para su edad, circunstancias y objetivos terapéuticos. En cada caso se valorará qué opción permite desarrollar mejor el proceso.

Ayúdale a afrontar esta etapa con nuevas herramientas

La adolescencia puede ser una etapa compleja tanto para quien la vive como para su familia. Contar con un espacio donde sentirse escuchado, comprender lo que ocurre y desarrollar nuevos recursos puede ayudarle a afrontar sus dificultades con mayor seguridad.

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